02/3/13
Fitur

¿Y todo este gasto merece la pena?

 Fitur 2013 a punto de terminar mientras escribo este post y la reflexión como expositor creo que es obligada.

¿Y todo este gasto merece la pena?

La respuesta no será igual para todos ya que dependerá mucho de los objetivos planteados por cada empresa participante y de cómo hayan preparado su estrategia para alcanzar dichos objetivos.

Dependerá de su tipología, es decir, de si su modelo de negocio es entre empresas o si se dirige al cliente final, también influirá su penetración o reconocimiento de marca en el mercado, o si el evento es utilizado para contactar con clientes, con proveedores o con ambos a la vez, en definitiva no creo que podamos dar una respuesta única y que sea válida para todos los casos.

Eso sí, cada uno de los participantes tendremos que hacer nuestro propio análisis interno y ver en qué grado hemos sido capaces de alcanzar los objetivos previstos. Aunque incluso sobre este punto también encontraremos diferencias, pues el planteamiento será distinto si lo que queremos medir es la notoriedad de la marca, los clientes nuevos contactados, o los acuerdos materializados. En cualquiera de los casos, el famoso ROI o retorno sobre la inversión y su resultado, es algo que nos debe preocupar y nos debe hacer reflexionar a todos los que tenemos alguna responsabilidad sobre la participación de nuestras empresas.

Dicho lo anterior, comparto con vosotros 8 reflexiones observadas y comentadas con varios colegas a lo largo de estos días de feria

  1. En los últimos años la afluencia de participantes y de público es menor, es decir, es una feria que pierde atractivo cada año.
  2. Los famosos atascos de entrada y salida en el parking de la feria ya hace años que se olvidaron, un reflejo más del primer punto.
  3. Los espacios abiertos, vacíos y zonas comunes ubicadas entre los expositores son ya una norma.
  4. Los efectos del alcohol en los visitantes, antes muy habituales, cada vez son menores, lo cual a mi juicio es un indicador de que la feria pierde connotaciones lúdicas y gana en profesionalidad.
  5. Las reuniones cada vez son más efectivas y productivas, lo cual en parte está ligado con el punto anterior.
  6. FITUR, también llamada durante mucho tiempo la Feria de las Vanidades, poco a poco deja de serlo. Cada vez se ven más stands con estructuras sencillas y espacios más reducidos que evidencian unos costes comedidos.
  7. La no asistencia de empresas representativas del sector ya no se ve como una debilidad de estas, sino como una valentía o cuando menos como un planteamiento perfectamente válido y aceptado.
  8. Quien más tiene que decir y más puede hacer por la transformación y la revitalización de FITUR es la propia organización.

En definitiva, independientemente de resultados particulares, y de algunos aspectos positivos generales, que también los hay, estoy convencido que la feria en su conjunto, necesita una profunda y urgente transformación si no quiere entrar en decadencia. ¿Se te ocurre por donde podemos empezar?

01/13/13
mariposa

¿Quieres ser gusano o mariposa?

Comienza el 2.013, el sexto año de la crisis, que se dice pronto….

Y es que llevamos seis años duros, muy duros y nuestra industria ha sufrido mucho, a la vez que ha cambiado mucho. Solo tenemos que echar un vistazo al número de agencias de viajes que hay en la actualidad en España, un 25% menos aproximadamente que hace unos años y como consecuencia unos 9 mil profesionales en el paro, un drama. Pero, no ha sido este el único cambio, también podemos ver, cómo al mismo tiempo, han proliferado nuevas formas de comercialización a través de internet, venta flash, colectiva, clubs de compras, la venta de último minuto con dispositivos móviles, o la creciente importancia que los establecimientos hoteleros dan a la reputación social, son solo algunas muestras de cómo está cambiando nuestro sector.

¿Y todos estos cambios son debidos a la dichosa crisis? Pues me temo que no.

No voy a negar que la crisis ha supuesto un importante acelerador para todos estos cambios, pero el origen de los mismos, no los encontramos en la propia crisis, sino en la imparable penetración de la tecnología, de internet, de los dispositivos móviles y de las redes sociales, que en su conjunto están transformando muy rápidamente la sociedad, la manera que tenemos de relacionarnos con las empresas, las conductas y los hábitos de consumo.

Así pues, la crisis pasará, estoy convencido, pero no nos engañemos, nada volverá a ser como antes en nuestro sector. El entorno ha cambiado, se ha transformado, y además, lo seguirá haciendo a una velocidad vertiginosa.

Y ante esta evidente e inevitable transformación, nosotros no podemos mantenernos ajenos, no podemos seguir haciendo lo mismo, debemos ser agentes activos de esta transformación. Pero, ¿estamos preparados para asumir estos retos? ¿Estamos dispuestos a abandonar nuestra zona de confort y adentrarnos en el territorio de la incertidumbre?, o por el contrario ¿seguiremos por sexto año consecutivo inamovibles, quejándonos de la crisis y añorando aquellos felices tiempos pre-crisis?

Dicho de otra manera ¿Quieres seguir siendo gusano o transformarte en mariposa?

Sí, ya sé que esta reflexión les puede parecer casi frívola a los colegas que llevan muchos meses ya en el paro, o a quienes han tenido que cerrar su negocio o a quienes están sufriendo cualquier otra adversidad, pero estoy convencido, de que en tiempos de crisis, y de cambios, las oportunidades también existen, y que estas oportunidades son más fáciles de ver y de aprovechar si tenemos la suficiente fuerza interior y una actitud positiva.

Un ejemplo de esta fuerza interior y actitud positiva frente a la adversidad es Nick Vujicic que nos muestra como cualquier barrera, por difícil que parezca, puede ser superada y que en muchas ocasiones las mayores limitaciones son las que nosotros mismos nos imponemos mentalmente.

Te invito a disfrutar de ese video, El circo de las Mariposas, una historia de 20 minutos cargada de fuerza y de positividad que nos ayuda a reflexionar sobre la adversidad, su superación y la gestión del cambio.

01/4/13
Distribucion

La intermediación Turística tiene futuro

Trabajar en una empresa de intermediación –en  mi caso, Transhotel–, permite obtener una posición privilegiada, en el sentido de que, al situarnos en el medio de la cadena de distribución, mantenemos una relación directa y continua tanto con los proveedores de los servicios como con las agencias de viajes.

Esta posición me permite, además, analizar con mayor proximidad las transformaciones que vivimos en la distribución turística y observar más de cerca las oportunidades y amenazas que a ambos lados se generan.

La tecnología e Internet han propiciado que muchos proveedores vieran una gran oportunidad de generar ventas al margen de los canales tradicionales, lo que les ha llevado incluso a identificar a la intermediación cómo el gran enemigo a batir.

Por ello, hace tan solo unos días escribía otro artículo donde argumentaba el valor de la intermediación en el entorno actual y donde razonaba sobre la necesidad de analizar con exquisita rigurosidad por parte de los hoteles el coste de sus reservas intermediadas frente al coste de sus reservas que llegan a través de su propia web. Sucede que, en muchos casos, esa venta a través de su web resulta más cara que la intermediada.

Y es que la venta online no consiste solo en tener una página con un motor de reservas, sino que necesitas inversión y recursos específicos de personal, tecnológicos, de marketing, etc.

Todo esto hace que la venta a través de la página web de los propios hoteles sea todavía baja, ya que según los datos del INE, en su estudio sobre ocupación hotelera, solo un 7,9% de los clientes que llegaron a los hoteles en 2011 lo hicieron a través de este canal.

Ahora bien, igual que defiendo el valor de la intermediación turística en el entorno actual, creo que esta intermediación necesita una profunda transformación.

La tecnología, Internet y las redes sociales están cambiando muy rápidamente usos y costumbres, hábitos de compra y conductas; en definitiva, la sociedad se está transformando, y ésta, a su vez, es la fuerza que transforma a las empresas.

En este nuevo ecosistema, quien piense que puede mantenerse inmutable, haciendo lo mismo que hacía unos años atrás, tiene un grave problema. Las reglas del juego no han cambiado, el juego es diferente.

El cliente actual es un cliente multicanal: compra indistintamente tanto off como online. Es un cliente que a través de internet tiene el mismo acceso a toda la información de la que puede disponer un agente de viajes. Es, por tanto, mucho más experto que antes. Es social, comparte sus experiencias a través de las redes, influencia a los demás y, a su vez, se deja influir por las opiniones de sus contactos. En definitiva, es mucho más interactivo, está permanentemente conectado, es móvil y no busca productos, sino las experiencias que les proporcionan esos productos.

Definitivamente, el agente de viajes que piense que puede aportar valor a este nuevo cliente de la misma manera que lo hacía años atrás, no es consciente de hasta qué punto su negocio ha cambiado. Su negocio ya no está en la venta de viajes desde el punto de vista transaccional, su negocio está en la venta de experiencias. Cuanto antes sea consciente de estos cambios, antes podrá ajustar su propuesta de valor en este nuevo juego.

Por el contrario, el agente de viajes que sepa leer estos cambios y quiera adaptarse, tiene ante sí grandes oportunidades ya que la prescripción de un experto sigue y seguirá teniendo un altísimo valor, aunque la forma de transmitirla ahora sea muy diferente.