06/3/15

Si me despiden…., que sea por hacer cosas.

Uno de los aspectos más enriquecedores de mi actual trabajo, es que me da la oportunidad de compartir reflexiones de negocio y de gestión con muchos directivos de nuestro sector, lo cual es un verdadero privilegio, pues hace que mi marco de referencia cada vez sea más amplio.

Hace no mucho tiempo, uno de estos colegas me argumentaba que cualquier ejecutivo tiene dos caminos a la hora de afrontar su desempeño en una organización, o bien desde el liderazgo o bien desde la justificación, es decir, con una actitud proactiva o reactiva.Attitude

Y es que ciertamente, la actitud es una de las claves fundamentales tanto en el desarrollo personal como en el profesional y por consiguiente, la actitud es también un factor crítico para el propio desarrollo de las compañías, pues no olvidemos que las empresas, incluso las más tecnológicas, están al final formadas y gestionadas por personas.

Soy consciente, que en las organizaciones existen diferentes “momentos” que facilitan una u otra actitud, sin ir más lejos, la crisis económica ha obligado a que muchos directivos pasaran demasiado tiempo en “modo reactivo”, justificando los resultados en vez de estar focalizados en construir soluciones más adecuadas a un entorno complejo y en plena transformación.

Ahora bien, si por cualquier motivo, tu compañía, o tu mismo estáis todavía en ese “modo reactivo”, mi consejo es que te apresures a cambiar de estado si todavía estás a tiempo. Porque la crisis es posible que haya amainado, pero el proceso de transformación no.

Como pudimos corroborar en el último foro de Hosteltur, y como puedo escuchar en la opinión de muchos directivos, el proceso de transformación (acelerado por la crisis) no ha terminado aún, ni mucho menos, nuestro sector sigue en continuo movimiento y además, estos cambios se producen cada vez con una mayor rapidez, y es que lo queramos o no, “el cliente va más rápido que nuestras empresas”.

Ante esta situación, empresas y personas tenemos la opción de poder elegir entre los dos caminos que apuntábamos inicialmente, o gestionamos nuestro desempeño con proactividad y hacemos cosas para adecuarnos a los cambios, o por el contrario, seguimos (y no se por cuanto tiempo más) justificando los resultados que el mercado y los clientes nos quieran otorgar.

Dicho de otra manera y como decía un buen amigo hotelero, “si me tienen que despedir, que sea por hacer cosas y no por no haber hecho nada durante todo este tiempo”.

Ahora más que nunca, esa es la actitud!!!.

 

01/15/15
Attitude

Y tú ¿de qué lado estás?

Hoy he vuelto a escribir después de 6 meses de inactividad, y esto sinceramente me alegra mucho. Me alegra, porque significa que vuelvo a recuperar un espacio que había perdido, significa que vuelvo a contar con esa energía necesaria para seguir avanzando. Hoy vuelvo a querer compartir inquietudes y reflexiones que mi mente había arrinconado durante todo este tiempo, que estaban supeditadas a la gestión diaria de una situación laboral muy complicada. Echando la vista atrás, creo que estos últimos meses han sido unos de los más turbulentos, ajetreados y difíciles que recuerdo desde que comencé a trabajar y de eso hace ya mucho tiempo.

Sería muy fácil caer en la queja pero no lo haré, no me quejaré por nada de lo vivido en esta última etapa, por muy amargo que haya podido ser, y os aseguro que algunas situaciones si que lo han sido. Porque estoy convencido que ante cualquier situación negativa, si haces un esfuerzo por alejarte de la queja y reflexionas con objetividad, siempre podrás encontrar algo positivo, aunque solo sea acumular experiencia vital, lo cual para mí ya es bueno. Es evidente, que una queja puntual puede servir para desahogarte, para liberar una tensión emocional, pero también es cierto, que hay quien vive permanentemente instalado en la queja, en el rencor y en el odio y así difícilmente se pueden superar las experiencias negativas, porque la queja les mantiene anclados a esas vivencias, les anula la esperanza y no les deja avanzar.shutterstock_216367921

Por otro lado, pensemos que la mayoría de las situaciones que vivimos, en esencia, no son ni buenas ni malas, simplemente son situaciones de la vida que hay que gestionar. Cuantas veces una situación aparentemente negativa, con el paso del tiempo deja de tener relevancia o incluso nos permite obtener otros aspectos positivos que ni siquiera podíamos llegar a imaginar. Por tanto, Lo realmente perjudicial, no es lo que ocurre, sino lo que nosotros mismos nos decimos sobre esas situaciones, lo dañino es ese lenguaje interior que utilizamos; ¿por qué me pasa esto a mí?, qué mala suerte tengo, la vida no es justa conmigo… Este mecanismo, lo explica muy bien el psicólogo Rafael Santandreu en su libro “El arte de no amargarse la vida”, uno de los mejores que he leído últimamente sobre transformación psicológica y personal.

De ahí la importancia de hacernos las preguntas adecuadas ante situaciones complicadas de la vida. Transformemos esas preguntas por otras del tipo; ¿qué puedo aprender con todo esto que ha ocurrido?, ¿qué puedo hacer yo para transformar esta situación que me incomoda?

La experiencia negativa, la adversidad, debemos verla como un reto que hay que superar y con ello lo que hacemos es empezar a proyectar nuestra mente hacia una búsqueda de soluciones, es decir, empezamos a focalizamos en dibujar el futuro, en vez de seguir reviviendo una y otra vez el pasado.

Si hacemos esto, estaremos dando el primer paso para sortear cualquier dificultad que se nos presente y además estaremos construyendo en positivo nuestro propio destino, porque el futuro es simplemente, el resultado de la concatenación de tus propios actos y estos estarán siempre condicionados por la actitud con la que quieras afrontar la vida, ya sea desde la queja o desde la esperanza, desde el odio o desde el amor. Y tú ¿de qué lado estás?.

03/12/13
Exit

Atrévete a salir

Llevo tiempo reflexionando sobre la preocupante situación de nuestro sector y sobre todo, pensando en tantos colegas y amigos que están en una situación difícil y de desempleo. Lamentablemente la caída de Orizonia no hará otra cosa que agravar y engordar aún más esta terrible situación. Por ello a menudo me pregunto ¿qué podemos hacer nosotros en este entorno tan desfavorable y que aparentemente nos desborda?

Muchos pensareis que no podemos hacer nada ante esta situación, que el problema es macroeconómico, político, social, en definitiva que escapa a nuestro ámbito de actuación y que solo nos queda la supervivencia y la resignación. Los que me conocéis bien o me leéis con más asiduidad, sabréis que soy de los que piensa que en buena medida el futuro lo construimos nosotros mismos, día a día con pequeños pasos y a pesar de las adversidades y de los retos que la vida nos depara continuamente.

Pero para abordar y superar con éxito estos retos y adversidades hace falta sobre todo una actitud positiva, vencer nuestros miedos, superar nuestros pensamientos autolimitantes, marcarnos objetivos realistas y alinearlos con nuestra esencia vital, en definitiva y como explican magistralmente los colegas de inknowation en el siguiente video, salir de nuestra zona de confort y transformar lo que ahora ves como una zona de pánico en una zona mágica y llena de oportunidades.

No digo que el camino sea fácil y seguro que requerirá esfuerzo, posiblemente tendrás que adquirir nuevas competencias, nuevas habilidades, formarte y ampliar tu marco de referencia, pero estoy convencido que el reto es perfectamente alcanzable, es más, creo que puede llegar a ser ilusionante y apasionante y que el resultado, al final, sin lugar a dudas, será vivir una vida plena.

¿Te atreves a salir de tu zona de confort?